Buena Muerte

Un Belén palaciego en el Convento de las Agustinas

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Una imagen de la Virgen de Consolación de la sacristía y San José de Arimatea de la Hermandad de la Fe, forman el nacimiento

La juventud de la Hermandad de la Buena Muerte y la comisión pro manto de salida de la Virgen de Consolación elaboran un Belén en el Convento de las Madres Agustinas, que puede contemplarse tras la reja de una de las ventanas del cenobio.

La comisión artística ha querido aportar un enfoque complementario al de la mayoría de Nacimientos que veremos en estos días. Frente a la reconstrucción de las circunstancias históricas que pudieron envolver la llegada de Cristo al mundo, se ha hecho hincapié en la condición regia de Cristo, convirtiendo el humilde establo de Belén en un salón del trono que acoge a la Sagrada Familia.

La majestad se esconde en la fragilidad de un recién nacido. La imagen del Niño Jesús aparece engalanada con un batón de cristianar, según la antigua tradición de la Baja Andalucía de ataviar de esta manera a las imágenes gloriosas en tiempo de Navidad. La Virgen María es el mejor trono para su Hijo, tras haber sido el sagrario en el que tomó forma humana. Ambas imágenes son propiedad de las Madres Agustinas, mientras que la talla de San José que completa el misterio ha sido cedida por la Hermandad de la Fe.

A los pies del Rey de Reyes, junto a un bodegón que aporta el toque costumbrista, aparecen los presentes que los Magos de Oriente ofrecieron a Cristo y que destacan su condición regia: el oro, el incienso y la mirra.

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