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Broche de oro al LXXV aniversario de la Soledad de Aracena

Una triunfal procesión por las calles de Aracena puso el punto y final al aniversario de la llegada de la dolorosa a la hermandad

El pasado sábado 10 de Junio Aracena vivió un acontecimiento histórico que quedará marcado con letras de oro en la historia del municipio. La Virgen de la Soledad (1937, Manuel Vergara Herrera) procesionó bajo Palio de forma extraordinaria para culminar los actos que desde hace un año se han estado celebrando para conmemorar el LXXV Aniversario de su llegada a Aracena.

Amanecía en la calle Constitución de Aracena, un gran grupo de devotos comenzaba con la realización de una alfombra de sal con ornamentos del manto de la Virgen y el logo del aniversario. Las calles y fachadas ya ese habían comenzado a adornar durante la semana, pero los vecinos ultimaban los preparativos. Salía la Santísima Virgen y Aracena una vez más demostró su fervor por una de las grandes devociones de la Localidad, la Virgen de la Soledad.

A las 19:30 h daba comienzo en la Parroquia del Carmen la Función Principal del LXXV Aniversario. El templo lucía de forma esplendorosa, con colgaduras y flores en las columnas. El palio ocupaba el altar mayor de la Parroquia repitiéndose así una imagen de antaño. Pasadas las 21:00h de la tarde los costaleros ponían a la Soledad en la puerta del Carmen. Sonaban las campanas y el sueño de muchos devotos estaba a punto de cumplirse. El capataz levantó el palio y la Virgen salió entre vítores y aplausos con los sones de “como Tú ninguna”. No tardó en llegar la primera petalada de flores que se produjo cuando el palio bajó la rampa de la Iglesia. Pétalos rojos y rosas daban color a una tarde de Junio donde los últimos rayos de sol impactaban sobre el palio negro de la Soledad. Momentos después, el grupo “ Los de siempre” ponía letra a la marcha “Soledad” estrenada el pasado año con motivo del aniversario y la Dolorosa entraban en el barrio de San Roque con sones propios.

El barrio de San Roque volvió a demostrar la devoción incondicional que muestran por la Virgen y la Hermandad de la Soledad. No faltaron balcones adornados ni altares en las casas, así como algunas petaladas y romero en el suelo. A destacar el altar instalado por la Hermandad Filial de la Reina de los Ángeles y la feligresía del barrio donde se sucedieron las plegarias y saetas acompañadas de vítores y aplausos a la Virgen. También fue emocionante el paso por la Casa Hermandad. En Santa Lucía, otro de los barrios donde más influencia tiene la cofradía, también engalanó sus calles. La Santa salió de su templo para recibir a la Soledad a las puertas de su plaza. Una vecina leyó una carta preparada por varios vecinos del barrio para dar la bienvenida a la Virgen.

Antes de llegar al centro, en el final de la Calle Dolores Valladares la Soledad cruzó entre pétalos un arco rojo y oro instalado para la ocasión que tenía por lema “Aracena te quiere, tú nunca estarás sola” produciéndose uno de los momentos de mayor fervor de la Procesión. La Gran vía de Aracena recibió a la Virgen exornada de una forma espectacular, terminando su paso por el centro en la alfombra de sal instalada en la Calle Constitución. Otro momento cumbre del recorrido donde los costaleros anduvieron en varias ocasiones hacia atrás con la marcha “Rosario de Campanilleros”. La Plaza de Santa Catalina fue testigo del paso de la Dolorosa con la luna llena de fondo, un marco incomparable a la luz de las velas donde pudo disfrutarse del paso de la Virgen con los sones de “Caridad del Guadalquivir”.

En la tradicional revirá de farmacia, en la calle Barberos se produjo otra de las grandes petaladas de la procesión, donde de nuevo volvió a desatarse la emoción y el fervor con numerosos aplausos y vítores a la imagen. La recogida de la Virgen estuvo marcada por la interpretación de la banda de Música al cantar la marcha “Cádiz cofrade”, y por la gran petalada que cayó sobre el palio en la calle Mesones con sones de “Campanilleros”, momentos antes de efectuar su entrada.

Una noche para la historia la que se vivió en Aracena, un acontecimiento que será difícil de olvidar donde se sucedían las coplas, plegarias, petaladas, vítores y muchos aplausos en honor de la Santísima Virgen. Sus vecinos se entregaron para conmemorar el LXXV Aniversario de una de sus grandes Dolorosas, la Virgen de la Soledad, popularmente conocida como “La Guapa de la Calle Mesones”.

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