Hermandades

Rechazo a los estatutos y subida en el precio de los palcos

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El Consejo cerrará otra legislatura sin estatutos

El Consejo de Hermandades de la ciudad de Huelva se vuelve a quedar sin estatutos. Por enésima vez el pleno ha rechazado un proyecto que por más vueltas que se le dé sigue sin gustar a nadie. La pregunta ya es que al revés: ¿Qué estatutos quieren las hermandades?. Quizás esa sería la solución al problema si ellos mismos supieran la respuesta, claro. Aunque la cuestión viene de lejos y son más de veinte años de idas y venidas para al final llegar al mismo punto de partida.

Lo peor es, sin duda, la imagen. Veinticinco hermandades son incapaces de ponerse de acuerdo en darse unas reglas del juego (y encima sí lo son el mismo día para subir el precio de los palcos) y lo que es peor, ni siquiera el obispo tiene autoridad para que las hermandades voten lo que él considera la solución. Porque estos estatutos vienen bendecidos siempre, pero nadie se atreve a establecer si o si los principales escollos. Los motivos son muchos, tantos como hermanos  mayores han pasado en este tiempo, presidentes, juntas y hasta obispos. Cuando se va a abordar una reforma siempre hay problemas nuevos que impiden que se lleve a cabo su aprobación. Y, claro, hasta comisiones cuyos integrantes después se votaban en contra. Y lo que quedaba, ni siquiera criterio para votar si o no, sino abstenerse,

En estas estamos, mientras nadie todavía es capaz de coger el toro por los cuernos y acabar de una vez con esta vergonzante situación. Hoy, quizás, alguien tendría que haber sentado a todos en una mesa y no dejarlos salir hasta llegar a un acuerdo. Volverá a enfriarse, pondremos caras de aquí no pasa nada y en unos meses, ya quizás con otro obispo y con otro presidente, una nuevo capítulo de despropósito absoluto. Otra vez dirán que no otros hermanos mayores, otras juntas de gobierno. Y así hasta el infinito….

12 votos a favor, 10 en contra y 3 abstenciones dan buena cuenta de lo sucedido ayer. Ya nadie sabe cuáles son los estatutos buenos ni cuales fueron los malos. Nadie se pregunta cómo es posible que después tantos años no se hayan consensuado estos estatutos antes de llegar. O, si por el contrario, da igual que se consensúen porque después cada uno vota lo que considera oportuno.

Por el bien de todos ayer no se tenía que haber subido un 20% el precio de los palcos. Porque al final queda lo de siempre. Si las hermandades consideran que el Consejo está como medio recaudatorio quizás la opción más locuaz sea la de contratar un gerente y que haga el reparto y gestión de cuentas. A lo mejor también el presidente debía decirle al obispo que entre de lleno, vaya al pleno y resuelva él la situación. Porque otra no hay. Es un fracaso de todos. No hay actor que se libre.

Y con respecto al Nazareno y al Resucitado, ¿ahora qué? La nueva junta de la cofradía de la madrugada parece que estar por la labor de hacer carrera oficial. Pero, ¿y si al final los hermanos le dicen que no? ¿Otra dispensa? ¿Y el Resucitado tendrá encaje y cómo alguna vez? Y si entra después de tantos rechazos, ¿qué papel jugaría? ¿Ni si quiera ya simbólico como era en estos estatutos?

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